Observa y luego pregunta.
Haz una pausa en la entrada
En muchos hogares se quitan los zapatos, pero cada casa es distinta. Mira qué hace quien te recibe o pregunta. Saluda y deja que la persona anfitriona marque el ritmo.
Ser cortés no exige adivinar. Una pregunta sencilla es más respetuosa que un error seguro de sí mismo.
